
“Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.” Santiago 1:2-3
“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tenéis tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Juan 16:33
Aflicción = Adversidad, angustia, calamidad, dolor, miseria, padecimiento, quebrantamiento, sufrimiento y tribulación.
Cuando leemos el texto de Santiago 1:2-3 posiblemente pensemos que es algo masoquista gozarse cuando estamos en la prueba, pero aclaramos que la prueba en sí no genera gozo, lo que produce gozo es el resultado de la prueba, es saber que Dios está trabajando en nosotros.
Ahora bien, debemos analizar, ¿por qué Dios permite que entremos en aflicción?, toda aflicción en nuestra vida tiene un propósito. En la siguiente parte daremos una breve explicación de ocho razones de porqué entramos en la aflicción.
Propósitos para la Aflicción.
1. Probar mi Fe: Dios desea probar la calidad de mi fe.
2do. De Crónicas 32:31 “Aún en el asunto de los enviados por los gobernantes de Babilonia, que los mandaron a él para investigar la maravilla que había acontecido en el país, Dios lo dejó solo (a Ezequías) para probarlo, a fin de saber todo lo que había en su corazón.
Deuteronomio 8:2 "Y te acordarás de todo el camino por donde el SEÑOR tu Dios te ha traído por el desierto durante estos cuarenta años, para humillarte, probándote, a fin de saber lo que había en tu corazón, si guardarías o no Sus mandamientos.”
Debemos hacer un inventario espiritual constante para saber qué tenemos en nuestros corazones. La aflicción no pone sentimientos en nosotros, los revela.
Job 42:5-6 “De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en el polvo y en la ceniza”. Job hace un inventario y este le revela que él no conocía realmente a Dios, no tenía una relación cercana y personal con Dios, sino hasta que fue probado.
¿Qué está dejando ver tu corazón ante la prueba?
“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tenéis tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Juan 16:33
Aflicción = Adversidad, angustia, calamidad, dolor, miseria, padecimiento, quebrantamiento, sufrimiento y tribulación.
Cuando leemos el texto de Santiago 1:2-3 posiblemente pensemos que es algo masoquista gozarse cuando estamos en la prueba, pero aclaramos que la prueba en sí no genera gozo, lo que produce gozo es el resultado de la prueba, es saber que Dios está trabajando en nosotros.
Ahora bien, debemos analizar, ¿por qué Dios permite que entremos en aflicción?, toda aflicción en nuestra vida tiene un propósito. En la siguiente parte daremos una breve explicación de ocho razones de porqué entramos en la aflicción.
Propósitos para la Aflicción.
1. Probar mi Fe: Dios desea probar la calidad de mi fe.
2do. De Crónicas 32:31 “Aún en el asunto de los enviados por los gobernantes de Babilonia, que los mandaron a él para investigar la maravilla que había acontecido en el país, Dios lo dejó solo (a Ezequías) para probarlo, a fin de saber todo lo que había en su corazón.
Deuteronomio 8:2 "Y te acordarás de todo el camino por donde el SEÑOR tu Dios te ha traído por el desierto durante estos cuarenta años, para humillarte, probándote, a fin de saber lo que había en tu corazón, si guardarías o no Sus mandamientos.”
Debemos hacer un inventario espiritual constante para saber qué tenemos en nuestros corazones. La aflicción no pone sentimientos en nosotros, los revela.
Job 42:5-6 “De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en el polvo y en la ceniza”. Job hace un inventario y este le revela que él no conocía realmente a Dios, no tenía una relación cercana y personal con Dios, sino hasta que fue probado.
¿Qué está dejando ver tu corazón ante la prueba?
2. Humillarnos:
Dios desea convertirnos en humildes o bien mantenernos humildes. Cuanto mayor son nuestras bendiciones, mientras más somos prosperados, tendemos a pensar que se debe a nuestros propios méritos, que tenemos todo eso porque nosotros lo merecemos.
Veamos el ejemplo de Pablo en 2da. a los Corintios 12:7-9 “ Y dada la extraordinaria grandeza de las revelaciones, por esta razón, para impedir que me enalteciera, me fue dado un aguijón en la carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca. Acerca de esto, tres veces he rogado al Señor para que lo quitara de mí. Y El me ha dicho: "Te basta Mi gracia, pues Mi poder se perfecciona en la debilidad." Por tanto, con muchísimo gusto me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí”
También vemos en el libro de los Jueces 7:2 “Y el SEÑOR dijo a Gedeón: "El pueblo que está contigo es demasiado numeroso para que Yo entregue a Madián en sus manos; no sea que Israel se vuelva orgulloso, y diga: 'Mi propia fortaleza me ha librado.'
El Señor no quiere que nosotros nos gloriemos de nada, más bien desea que seamos humildes y por eso nos hace pasar por pruebas y aflicciones, para que aprendamos a depender únicamente de Él, que entendamos que aunque tengamos dinero, relaciones, poder, hay cosas que no las podemos resolver por nosotros mismos.
3. Librarnos de la Dependencia y del afecto por las Cosas Materiales:
El dinero, el reconocimiento humano, el éxito profesional, no son malos, pero si desvían nuestra atención de Dios, sí. Nuestra confianza debe estar centrada única y exclusivamente en nuestro Señor.
Juan 6:5 nos dice: “Cuando Jesús alzó los ojos y vio que una gran multitud venía hacia El, dijo a Felipe: "¿Dónde compraremos pan para que coman éstos?" Pero decía esto para probarlo, porque El sabía lo que iba a hacer”.
El Señor quiere que confiemos en él, muchas veces, como en el caso de Felipe, lo tenemos en frente y conocemos su poder y no le creemos, más bien nos asustamos y buscamos ayuda en otro lugar, sin acordarnos y confiar en que El puede suplir todas nuestras necesidades, aun cuando no sepamos de donde vendrá la ayuda, el siempre tiene la respuesta.
4. Para que tengamos Mayor Conciencia de Nuestra Esperanza Eterna:
Muchas veces estando en la aflicción, deseamos que Cristo ya venga, no queremos seguir sufriendo, prueba tras prueba. Esto nos ayuda a poner los ojos donde está nuestra verdadera patria, donde habita nuestra verdadera familia real.
Apocalipsis 21:4 “El enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado.”
Esta esperanza nos hace quitar los ojos de la circunstancia y ponerlos en nuestro Señor y en el anhelo de reunirnos con él en la patria celestial.
5. Revela lo que Realmente Amamos:
Génesis 22:2 “Y dijo: toma ahora a tu hijo, a tu único, Isaac, a quien amas,… y ofrécemelo allí en holocausto”
Abraham duró cien años esperando a Isaac y luego de que lo tuvo Dios le dijo dámelo y el, con dolor en su corazón obedeció a Dios, porque simplemente Abraham amaba a Dios, el sacrificio es una prueba de amor. Abraham con tal de complacer a Dios estuvo dispuesto a entregar a su propio hijo, su único hijo a quien amaba. Por esto Dios lo recompensó, lo bendijo y le prometió hacerlo padre de las naciones.
Cuando pasamos por pruebas ¿dónde ponemos nuestro corazón?
6. Nos Capacitan para Ayudar a Otros en su Sufrimiento:
Cuando pasamos por una prueba, estamos perfectamente capacitados para consolar a otros que se encuentren en la misma situación por la que pasamos.
Tal es el caso de Pedro en Lucas 22:31 “Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti para que tu fe no falle; y tú, una vez que hayas regresado, fortalece a tus hermanos."
Una vez la fe de Pedro fue probada, este estaba en plena capacidad para levantar a los hermanos que habían caído.
7. Vienen para Fortalecernos, santificarnos y hacernos útil para Dios.
Juan 15:1-2: “Yo soy la vid verdadera, y mi padre es el labrador. Todo pámpano que en mi no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto”
Dios ve al hijo que está dando fruto y lo poda para que dé más fruto. La poda es el sometimiento a las pruebas para que pueda cortar pecados, actitudes y aspectos de nuestra vida que no nos dejan dar más frutos.
8. Disciplinarnos para que seamos participes de su santidad.
“Además, habéis olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige: hijo mío, no tengas en poco la disciplina del señor, ni te desanimes al ser reprendido por Él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Es para vuestra corrección que sufrís; Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline? Hebreos 12:5-7
Cuando estamos en pruebas y aflicciones aprendemos a ser disciplinados en la oración, en la lectura de la palabra y en la asistencia a las actividades de la iglesia, porque mientras estamos sumergidos en nuestra vida sin preocupaciones somos inconstantes, pero cuando pasamos por las prueba, necesitamos estar más cerca de Dios y por esto nos acercamos mucho más y hacemos una disciplina en nuestro diario vivir en relación con las cosas del Señor.
“La prueba nos moldean a la imagen de Cristo y nos acercan a la presencia de Dios, nuestra relación con Dios se vuelve más íntima, más cercana. No debemos esperar estar en pruebas ni en aflicciones para tener una relación personal con nuestro Padre Celestial, tratemos siempre de permanecer en Él y sobre todo, cuando pasemos por las aflicciones, aprendamos a depender de Él y a gozarnos en la esperanza de que luego de las pruebas viene la recompensa”.
Tomado de la predicación del Pastor Héctor Salcedo, Iglesia Bautista Internacional.
Dios desea convertirnos en humildes o bien mantenernos humildes. Cuanto mayor son nuestras bendiciones, mientras más somos prosperados, tendemos a pensar que se debe a nuestros propios méritos, que tenemos todo eso porque nosotros lo merecemos.
Veamos el ejemplo de Pablo en 2da. a los Corintios 12:7-9 “ Y dada la extraordinaria grandeza de las revelaciones, por esta razón, para impedir que me enalteciera, me fue dado un aguijón en la carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca. Acerca de esto, tres veces he rogado al Señor para que lo quitara de mí. Y El me ha dicho: "Te basta Mi gracia, pues Mi poder se perfecciona en la debilidad." Por tanto, con muchísimo gusto me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí”
También vemos en el libro de los Jueces 7:2 “Y el SEÑOR dijo a Gedeón: "El pueblo que está contigo es demasiado numeroso para que Yo entregue a Madián en sus manos; no sea que Israel se vuelva orgulloso, y diga: 'Mi propia fortaleza me ha librado.'
El Señor no quiere que nosotros nos gloriemos de nada, más bien desea que seamos humildes y por eso nos hace pasar por pruebas y aflicciones, para que aprendamos a depender únicamente de Él, que entendamos que aunque tengamos dinero, relaciones, poder, hay cosas que no las podemos resolver por nosotros mismos.
3. Librarnos de la Dependencia y del afecto por las Cosas Materiales:
El dinero, el reconocimiento humano, el éxito profesional, no son malos, pero si desvían nuestra atención de Dios, sí. Nuestra confianza debe estar centrada única y exclusivamente en nuestro Señor.
Juan 6:5 nos dice: “Cuando Jesús alzó los ojos y vio que una gran multitud venía hacia El, dijo a Felipe: "¿Dónde compraremos pan para que coman éstos?" Pero decía esto para probarlo, porque El sabía lo que iba a hacer”.
El Señor quiere que confiemos en él, muchas veces, como en el caso de Felipe, lo tenemos en frente y conocemos su poder y no le creemos, más bien nos asustamos y buscamos ayuda en otro lugar, sin acordarnos y confiar en que El puede suplir todas nuestras necesidades, aun cuando no sepamos de donde vendrá la ayuda, el siempre tiene la respuesta.
4. Para que tengamos Mayor Conciencia de Nuestra Esperanza Eterna:
Muchas veces estando en la aflicción, deseamos que Cristo ya venga, no queremos seguir sufriendo, prueba tras prueba. Esto nos ayuda a poner los ojos donde está nuestra verdadera patria, donde habita nuestra verdadera familia real.
Apocalipsis 21:4 “El enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado.”
Esta esperanza nos hace quitar los ojos de la circunstancia y ponerlos en nuestro Señor y en el anhelo de reunirnos con él en la patria celestial.
5. Revela lo que Realmente Amamos:
Génesis 22:2 “Y dijo: toma ahora a tu hijo, a tu único, Isaac, a quien amas,… y ofrécemelo allí en holocausto”
Abraham duró cien años esperando a Isaac y luego de que lo tuvo Dios le dijo dámelo y el, con dolor en su corazón obedeció a Dios, porque simplemente Abraham amaba a Dios, el sacrificio es una prueba de amor. Abraham con tal de complacer a Dios estuvo dispuesto a entregar a su propio hijo, su único hijo a quien amaba. Por esto Dios lo recompensó, lo bendijo y le prometió hacerlo padre de las naciones.
Cuando pasamos por pruebas ¿dónde ponemos nuestro corazón?
6. Nos Capacitan para Ayudar a Otros en su Sufrimiento:
Cuando pasamos por una prueba, estamos perfectamente capacitados para consolar a otros que se encuentren en la misma situación por la que pasamos.
Tal es el caso de Pedro en Lucas 22:31 “Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti para que tu fe no falle; y tú, una vez que hayas regresado, fortalece a tus hermanos."
Una vez la fe de Pedro fue probada, este estaba en plena capacidad para levantar a los hermanos que habían caído.
7. Vienen para Fortalecernos, santificarnos y hacernos útil para Dios.
Juan 15:1-2: “Yo soy la vid verdadera, y mi padre es el labrador. Todo pámpano que en mi no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto”
Dios ve al hijo que está dando fruto y lo poda para que dé más fruto. La poda es el sometimiento a las pruebas para que pueda cortar pecados, actitudes y aspectos de nuestra vida que no nos dejan dar más frutos.
8. Disciplinarnos para que seamos participes de su santidad.
“Además, habéis olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige: hijo mío, no tengas en poco la disciplina del señor, ni te desanimes al ser reprendido por Él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Es para vuestra corrección que sufrís; Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline? Hebreos 12:5-7
Cuando estamos en pruebas y aflicciones aprendemos a ser disciplinados en la oración, en la lectura de la palabra y en la asistencia a las actividades de la iglesia, porque mientras estamos sumergidos en nuestra vida sin preocupaciones somos inconstantes, pero cuando pasamos por las prueba, necesitamos estar más cerca de Dios y por esto nos acercamos mucho más y hacemos una disciplina en nuestro diario vivir en relación con las cosas del Señor.
“La prueba nos moldean a la imagen de Cristo y nos acercan a la presencia de Dios, nuestra relación con Dios se vuelve más íntima, más cercana. No debemos esperar estar en pruebas ni en aflicciones para tener una relación personal con nuestro Padre Celestial, tratemos siempre de permanecer en Él y sobre todo, cuando pasemos por las aflicciones, aprendamos a depender de Él y a gozarnos en la esperanza de que luego de las pruebas viene la recompensa”.
Tomado de la predicación del Pastor Héctor Salcedo, Iglesia Bautista Internacional.
